No todos los divorcios terminan en acuerdo. Cuando uno de los cónyuges no quiere divorciarse, cuando hay desacuerdo sobre la custodia de los hijos, sobre la vivienda o sobre el reparto de bienes, o cuando la relación está tan deteriorada que cualquier negociación es imposible, el camino es el divorcio contencioso.

El divorcio litigioso —como también se conoce— es el procedimiento judicial que permite disolver el matrimonio cuando no existe acuerdo entre los cónyuges sobre alguno o todos los términos de la separación. Es más largo, más costoso y más desgastante que el divorcio de mutuo acuerdo, pero en determinadas situaciones es el único camino disponible para recuperar la libertad y proteger los propios intereses.

En este artículo explico qué es exactamente el divorcio contencioso, en qué se diferencia del divorcio de mutuo acuerdo, cómo funciona el proceso paso a paso, cuánto dura, cuánto cuesta y qué estrategia conviene adoptar desde el principio.

Qué es el divorcio contencioso y en qué se diferencia del mutuo acuerdo.

El divorcio contencioso es el procedimiento judicial de disolución del matrimonio en el que los cónyuges no han llegado a un acuerdo sobre alguno o todos los aspectos relevantes: custodia, régimen de visitas, pensión de alimentos, uso de la vivienda, pensión compensatoria o reparto de bienes.

La diferencia fundamental con el divorcio de mutuo acuerdo no está en el resultado —en ambos casos el matrimonio se disuelve— sino en quién toma las decisiones. En el divorcio acordado, son los propios cónyuges quienes deciden las condiciones y el juez simplemente las ratifica. En el divorcio litigioso, cuando no hay acuerdo, es el juez quien decide todas o algunas de las cuestiones en conflicto tras escuchar a ambas partes.

Esta diferencia tiene consecuencias prácticas muy relevantes:

— En el divorcio contencioso, cada cónyuge necesita su propio abogado y su propio procurador, lo que duplica los costes.

— Los plazos son significativamente más largos: mientras un divorcio de mutuo acuerdo puede resolverse en dos o tres meses, un divorcio litigioso puede durar entre seis meses y más de un año, o incluso más si hay recursos de apelación.

— El resultado es incierto: el juez decidirá según su criterio aplicando la ley, lo que puede no coincidir con lo que ninguna de las partes esperaba.

— El coste emocional es mucho mayor, especialmente cuando hay hijos menores que se ven expuestos al conflicto entre sus progenitores.

Cuándo es necesario el divorcio sin acuerdo.

El divorcio contencioso no es siempre una elección: en muchos casos es la única vía disponible. Las situaciones más frecuentes en las que se acude al divorcio litigioso son:

— Cuando uno de los cónyuges no acepta el divorcio: en España, cualquier cónyuge puede solicitar el divorcio unilateralmente sin necesidad de alegar causa y sin necesidad del consentimiento del otro. Si uno quiere divorciarse y el otro no, el proceso es contencioso por definición, aunque el juez decretará el divorcio independientemente de la posición del cónyuge que no quiere.

— Cuando no hay acuerdo sobre la custodia de los hijos: es la causa más frecuente de divorcio litigioso. Cuando los padres no se ponen de acuerdo sobre quién tendrá la custodia, el régimen de visitas o la pensión de alimentos, el juez tiene que decidir aplicando el criterio del interés superior del menor.

— Cuando hay desacuerdo sobre el reparto de bienes: especialmente cuando hay inmuebles, empresas o inversiones cuya valoración y adjudicación es controvertida.

— Cuando hay sospechas de ocultación de patrimonio: si uno de los cónyuges cree que el otro está ocultando bienes o ingresos para reducir su responsabilidad económica, el proceso contencioso permite utilizar mecanismos de investigación patrimonial que no existen en el mutuo acuerdo.

— Cuando hay violencia o situaciones de vulnerabilidad: en contextos de violencia de género o de desequilibrio de poder entre los cónyuges, el mutuo acuerdo puede no ser una opción real, y el proceso contencioso con representación propia es la garantía de que los intereses del cónyuge más vulnerable sean defendidos.

El proceso del divorcio contencioso paso a paso:

El divorcio litigioso sigue un proceso judicial estructurado con fases bien definidas. Conocerlas permite entender en qué momento del proceso se está en cada momento y qué cabe esperar a continuación.

Paso 1 — Medidas previas o provisionales:

Antes de presentar la demanda de divorcio, o simultáneamente a ella, cualquiera de los cónyuges puede solicitar al juzgado la adopción de medidas provisionales que regulen la situación familiar mientras dura el proceso. Estas medidas pueden incluir:

— Atribución provisional del uso de la vivienda familiar.

— Fijación de una pensión de alimentos provisional para los hijos.

— Establecimiento de un régimen de visitas provisional.

— Medidas cautelares sobre el patrimonio para evitar que un cónyuge disponga de bienes comunes.

Las medidas provisionales tienen carácter urgente y el juzgado puede adoptarlas en pocos días. Son fundamentales cuando la situación familiar es insostenible y se necesita una regulación inmediata antes de que el proceso principal concluya.

Paso 2 — Presentación de la demanda de divorcio contencioso:

El cónyuge que solicita el divorcio —demandante— presenta la demanda ante el Juzgado de Primera Instancia competente, habitualmente el del domicilio familiar. La demanda debe incluir:

— La solicitud de disolución del matrimonio.

— Las pretensiones sobre todas las cuestiones en conflicto: custodia, visitas, pensiones, vivienda, bienes.

— La fundamentación jurídica de cada pretensión.

— Los documentos que acreditan los hechos alegados.

Paso 3 — Contestación a la demanda:

El cónyuge demandado recibe la demanda a través de su procurador y tiene un plazo de veinte días hábiles para contestarla. En la contestación, puede oponerse a las pretensiones del demandante, proponer sus propias pretensiones alternativas y aportar su propia documentación y pruebas.

Es posible también que el demandado presente reconvención —una demanda dentro de la demanda— si quiere hacer valer pretensiones propias que van más allá de simplemente oponerse a las del demandante.

Paso 4 — Vista oral:

Tras el cruce de escritos, se celebra la vista oral ante el juez. En ella:

— Ambos abogados exponen sus posiciones y solicitudes.

— Se practican las pruebas admitidas: declaraciones de los cónyuges, testifical, documental, pericial.

— En asuntos de familia con hijos menores, puede celebrarse también la exploración del menor por el juez o por el equipo psicosocial.

La vista oral es el momento central del proceso contencioso. La preparación de la prueba —qué se propone, cómo se presenta, qué testigos se llaman— es determinante para el resultado.

Paso 5 — Sentencia:

Tras la vista, el juez dicta sentencia en un plazo que legalmente es de veinte días pero que en la práctica puede alargarse semanas o meses según la carga del juzgado. La sentencia de divorcio contencioso:

— Decreta la disolución del matrimonio.

— Resuelve todas las cuestiones controvertidas: custodia, visitas, pensiones, vivienda, bienes.

— Puede ser recurrida por cualquiera de las partes ante la Audiencia Provincial si no están conformes con alguno o todos los pronunciamientos.

Paso 6 — Recurso de apelación:

Si alguna de las partes no está conforme con la sentencia, puede interponer recurso de apelación ante la Audiencia Provincial en el plazo de veinte días desde la notificación. La Audiencia Provincial revisará el caso y puede confirmar, modificar o revocar la sentencia del juzgado de instancia.

El recurso de apelación alarga el proceso entre seis meses y un año adicional, y tiene costes adicionales para quien lo interpone.

¿Hay alternativas al divorcio contencioso cuando no hay acuerdo?

Antes de iniciar un proceso litigioso, especialmente cuando el desacuerdo es parcial —solo en uno o dos puntos— o cuando existe alguna disposición al diálogo, puede merecer la pena explorar alternativas:

Mediación familiar.

La mediación familiar es un proceso voluntario en el que un mediador imparcial ayuda a los cónyuges a alcanzar sus propios acuerdos sin que sea un juez quien decida. Si la mediación tiene éxito, el resultado puede convertirse en un convenio regulador y tramitarse como divorcio de mutuo acuerdo, con todo lo que eso implica en términos de agilidad y coste.

La mediación no siempre es posible —cuando hay violencia o desequilibrio de poder entre las partes no es recomendable— pero en conflictos de menor intensidad puede ser la vía que evite un proceso litigioso largo y costoso.

Negociación asistida por abogados.

Antes de presentar la demanda, los abogados de ambas partes pueden intentar alcanzar un acuerdo negociando los términos del divorcio. Esta negociación puede resolver los puntos en conflicto y convertir el proceso en uno de mutuo acuerdo, aunque el punto de partida fuera el desacuerdo.

Estrategia en el divorcio litigioso: qué conviene hacer desde el principio.

El divorcio contencioso es un proceso en el que las decisiones del primer momento condicionan todo lo que viene después. Estos son los principios estratégicos más importantes:

— Documentar desde el principio: cualquier elemento relevante para el proceso —comunicaciones, ingresos, gastos, situación de los hijos— debe conservarse desde el momento en que se prevé que el divorcio va a ser conflictivo.

— No abandonar la vivienda familiar sin asesoramiento: salir del domicilio familiar sin haber regulado judicialmente la situación puede tener consecuencias en la atribución posterior de la vivienda.

— No realizar actos de disposición sobre bienes comunes: vender, transferir o hipotecar bienes gananciales sin el consentimiento del otro cónyuge durante el proceso puede ser impugnable y generar consecuencias legales.

— Mantener una actitud razonable en relación con los hijos: los jueces valoran positivamente al progenitor que facilita el contacto de los hijos con el otro, incluso en situaciones de conflicto. Obstaculizar ese contacto puede volverse en contra en la decisión sobre la custodia.

— Ser realista sobre las expectativas: el proceso contencioso rara vez termina con una victoria total de una de las partes. El juez pondera los intereses de ambas partes y de los hijos, y el resultado suele ser un equilibrio que ninguna de las partes considera ideal.

Preguntas frecuentes sobre el divorcio contencioso:

¿Puede mi pareja impedir el divorcio si no quiere separarse?

No. En España, el divorcio es un derecho unilateral: basta con que uno de los cónyuges lo solicite para que el juez lo decrete. El cónyuge que no quiere divorciarse no puede impedir la disolución del matrimonio. Lo que sí puede discutirse en el proceso contencioso son las condiciones —custodia, pensiones, bienes— pero no el divorcio en sí.

¿Qué pasa con los hijos durante el proceso de divorcio contencioso?

Desde el inicio del proceso, las medidas provisionales regulan la situación de los hijos: quién tiene la custodia provisional, cómo son las visitas durante el proceso y qué pensión de alimentos se paga mientras dura el procedimiento. Estas medidas se adoptan rápidamente para que los menores tengan una situación estable aunque el proceso principal tarde meses en resolverse.

¿Puede convertirse un divorcio contencioso en mutuo acuerdo durante el proceso?

Sí, y ocurre con más frecuencia de lo que se cree. Una vez iniciado el proceso litigioso, las partes pueden llegar a un acuerdo en cualquier momento —antes de la vista oral, en la propia vista o incluso después si hay apelación— y transformar el proceso en uno de mutuo acuerdo. Este acuerdo tardío suele ser más favorable que continuar hasta sentencia, porque evita la incertidumbre y los costes adicionales.

¿El juez puede imponer las costas del proceso a una de las partes?

Sí. Si el juez aprecia temeridad o mala fe en la posición de una de las partes —por ejemplo, si alguien se niega a un acuerdo razonable sin justificación y el juicio termina con un resultado muy próximo a lo que se le ofrecía— puede condenar en costas a esa parte. Sin embargo, en los procesos de familia la condena en costas no es automática y depende de las circunstancias.

¿Puede pedirse la pensión de alimentos provisional antes de que empiece el proceso?

Sí. Las medidas previas a la demanda de divorcio permiten solicitar al juzgado, con carácter urgente, una pensión de alimentos provisional para los hijos, incluso antes de presentar la demanda principal. Es una medida especialmente importante cuando hay hijos y el cónyuge que los tiene bajo su cuidado no tiene ingresos suficientes para afrontar los gastos.