Un divorcio es la disolución legal del matrimonio, decretada por un juez, que pone fin a los efectos civiles del vínculo conyugal. Puede tramitarse de mutuo acuerdo, cuando ambos cónyuges están de acuerdo en los términos de la ruptura, o de forma contenciosa, cuando existen desacuerdos que debe resolver un juez. Más allá de la custodia de los hijos o la pensión de alimentos, uno de los aspectos que genera más incertidumbre —y más consultas en nuestro despacho— es cómo calcular el reparto de bienes en un divorcio. En este artículo nos centramos precisamente en eso: en explicarte, paso a paso, cómo se calcula y se reparte el patrimonio cuando un matrimonio se disuelve. Si esta información no es suficiente o tienes alguna duda sobre divorcios y separaciones no dudes en ponerte en contacto.

Lo primero: identificar el régimen económico matrimonial.

Antes de calcular el reparto de bienes en un divorcio es imprescindible saber bajo qué régimen económico matrimonial os casasteis porque las reglas de reparto cambian por completo según cuál sea. En España existen fundamentalmente tres regímenes:

Si no recuerdas bajo qué régimen te casaste, puedes comprobarlo en las capitulaciones matrimoniales (si las otorgasteis ante notario) o, en su defecto, se entenderá aplicable el régimen legal supletorio de tu territorio, que en la mayor parte de España es la sociedad de gananciales.

¿Cómo se calcula el reparto de bienes en sociedad de gananciales?

Si tu régimen económico matrimonial es el de gananciales, el cálculo del reparto de bienes en el divorcio sigue, en líneas generales, estos pasos:

  1. Determinar qué bienes son gananciales y cuáles privativos. Son gananciales los adquiridos durante el matrimonio con el trabajo o el esfuerzo de cualquiera de los cónyuges. Son privativos, entre otros, los bienes que cada cónyuge ya tenía antes de casarse, los recibidos por herencia o donación, y los adquiridos con dinero exclusivamente privativo. Los bienes privativos no entran en el reparto.
  2. Hacer un inventario del activo y el pasivo. Se listan todos los bienes, derechos y deudas de la sociedad de gananciales: vivienda, cuentas bancarias, vehículos, inversiones, negocios, hipotecas pendientes, préstamos, etc.
  3. Valorar cada bien. Para calcular el reparto de forma justa hay que asignar un valor actual a cada elemento del inventario:
    • Los cónyuges pueden pactar libremente el valor de cada bien si están de acuerdo.
    • Si no hay acuerdo, se suele recurrir a una tasación pericial independiente, especialmente en el caso de la vivienda o de bienes de valor elevado.
    • Para inmuebles se utiliza el valor de mercado actual, considerando ubicación, estado de conservación y reformas.
    • Para vehículos suele emplearse como referencia la tabla de tasación de la Dirección General de Tráfico, ajustada por antigüedad y kilometraje.
  4. Liquidar las deudas comunes. Antes de repartir el remanente, se descuentan del activo las deudas y cargas de la sociedad de gananciales (por ejemplo, la hipoteca pendiente de la vivienda).
  5. Dividir el remanente por mitad. Una vez descontadas las deudas, lo que queda se reparte, con carácter general, al 50% entre ambos cónyuges, salvo que existan acuerdos particulares o circunstancias excepcionales que justifiquen otra proporción.

Ejemplo práctico de reparto de una vivienda ganancial:

Supongamos un matrimonio en régimen de gananciales, sin hijos menores ni otras circunstancias especiales, que decide vender la vivienda familiar y repartir el resultado:

Este mismo esquema de cálculo (valor de venta menos cargas y gastos, dividido entre dos) sirve como referencia orientativa para cualquier bien ganancial que se decida vender y repartir en efectivo.

Cómo se calcula el reparto de bienes en separación de bienes.

Cuando el régimen económico es el de separación de bienes, el cálculo cambia sustancialmente:

Bienes privativos: qué no entra en el reparto.

Con independencia del régimen económico, hay determinados bienes que, por su propia naturaleza, quedan siempre fuera del reparto en un divorcio:

Es habitual que en la práctica surjan discusiones sobre si un bien concreto es privativo o ganancial, especialmente cuando se han mezclado fondos privativos y gananciales para adquirirlo (por ejemplo, una vivienda comprada antes del matrimonio pero cuya hipoteca se siguió pagando con dinero ganancial). En estos casos, calcular correctamente el reparto de bienes en el divorcio exige un análisis detallado del origen de cada aportación.

El procedimiento de liquidación: acuerdo o vía judicial.

Una vez claro qué bienes hay que repartir y cómo valorarlos, existen dos caminos para formalizar el reparto:

Factores que pueden alterar un reparto «al 50%»:

Aunque la regla general en gananciales es la división por mitad, hay circunstancias que pueden modificar el resultado final del cálculo:

Preguntas frecuentes sobre el reparto de bienes en un divorcio:

¿Cómo se calcula el reparto de bienes si no hay acuerdo entre los cónyuges?

Se acude al procedimiento judicial de liquidación del régimen económico matrimonial, en el que, si es necesario, se nombra un perito para valorar los bienes y un contador-partidor para proponer el reparto, resolviendo finalmente el juez.

¿Se reparten las deudas igual que los bienes en un divorcio?

Sí, en régimen de gananciales las deudas comunes se descuentan del activo antes de repartir el remanente, por lo que ambos cónyuges asumen su parte proporcional de las cargas.

¿La herencia recibida durante el matrimonio se reparte en el divorcio?

No, salvo pacto en contrario, los bienes recibidos por herencia o donación a favor de un solo cónyuge son privativos y quedan fuera del reparto, con independencia del régimen económico.

¿Qué pasa con la vivienda familiar si hay hijos menores?

El uso de la vivienda suele atribuirse al progenitor custodio, pero esto no altera la titularidad del bien ni el reparto económico final, que se calculará igualmente conforme al régimen económico matrimonial.